¿Es buena idea tomar café para estudiar?

El consumo de café se ve aumentado considerablemente en las fases de estudio y, sobre todo, en las épocas de exámenes. Desde siempre se ha considerado el café como un remedio para estar despiertos más tiempo y prolongar la concentración, algo que la ciencia ha ratificado de alguna forma, considerando buena la acción de la cafeína en el estudio, pero siempre haciendo un uso moderado de ésta.

Está confirmado que solo con 200 mg de café se estimula el cerebro y se potencia tanto la memoria como la concentración, además de luchar con el insomnio. Pero la verdadera pregunta es, ¿tomar más café es bueno o malo para el estudio?

Ventajas e inconvenientes del café

Tomar una taza de café durante el desayuno no es malo, el problema es cuando se toma café en exceso, o por una falsa necesidad, obligándonos a tomarlo porque pensamos que lo necesitamos.

Si nos centramos en las propiedades del café en relación con el estudio, podemos ver que tiene numerosos beneficios, además de conseguir que estemos despiertos durante más tiempo.

Algunos beneficios de la cafeína son:

  • Procesar mejor la información. Tomar una taza de café durante el estudio fomenta la estimulación de la mente. Asimismo, la cafeína aumenta la capacidad que tiene nuestro cerebro para encontrar, por ejemplo, errores gramaticales en una simple lectura rápida de una página. Además de esto, el poder estimulante del café facilita el aumento de la actividad del sistema nervioso central, mejorando nuestra capacidad para procesar el lenguaje.
  • Potenciar la capacidad de atención. El efecto que tiene la cafeína de un café contribuye a que el cerebro active su rendimiento, agilidad y eficacia. De esta forma, el deterioro cognitivo producido por el estrés y la edad se ve disminuido. Si se toma café de forma moderada, la capacidad de atención en lo estudiado se ve aumentada por la aptitud estimulante del café.
  • Potenciar la memoria. La cafeína es muy útil para consolidar los recuerdos, pero no para fijarlos. Por ello, aunque pocas personas lo saben, es mejor tomar el café después de estudiar ya que así se retiene mejor la información estudiada.

¿Cuántas tazas de café se pueden tomar al día?

Es importante saber la cantidad recomendable para disfrutar de su capacidad para aumentar la concentración, la atención y la memoria. 

Un consumo excesivo de café puede hacer que estemos más nerviosos, ya que la cafeína es estimulante, y esto perjudicaría mucho nuestra sesión de estudio.

Por tanto, la dosis idónea de cafeína al día no debe ser mayor a 400 mg, lo que sería aproximadamente 5 tazas de café. 

Tipos de café indicados para estudiar varias horas

Existen numerosas formas de elaborar un buen café, pero como se debe controlar el consumo de cafeína durante el estudio, se recomiendan 4 tipos de café para estudiar y disfrutar de sus beneficios:

  • Café con leche (caffe latte). Se trata de una pequeña cantidad de café expresso, con más del doble de leche caliente y, opcionalmente, azúcar. Tiene menos concentración de cafeína que un café solo, por lo que es muy aconsejable.
  • Capuccino. Este tipo de café mezcla a partes iguales un café expresso con leche caliente y espuma de leche. Cuando necesitamos un descanso después de estar durante mucho tiempo estudiando concentrados, es la mejor opción. Se le puede añadir por encima canela o cacao espolvoreado.
  • Café au lait. Es muy parecido al café con leche, pero se trata de una variedad francesa que sustituye el café expresso por café soluble con leche al vapor. Se trata de un café más suave pero también muy agradable de tomar.
  • Café americano. Se puede hacer con una cafetera americana, y consiste en un café que tiene una cantidad pequeña de expresso con agua caliente. 

Alternativas sanas al café

Es cierto que el café tiene propiedades idóneas para las personas que están estudiando gracias a sus componentes naturales, pero siempre que no se tomen cantidades excesivas, ya que esto tiene algunas consecuencias como pueden ser: efectos laxantes, acidez estomacal, ansiedad y alteraciones del ritmo cardíaco y del sistema nervioso, que si se unen al estrés y la tensión de los estudios pueden convertirse en arritmias y otros efectos secundarios no deseados y perjudiciales para la salud.

Debido a ello, para aquellas personas que no quieren tomar café o que directamente no les gusta, hay algunas alternativas sanas que funcionan muy bien en sustitución del café. Con sanas nos referimos a que tienen efecto «despertador» sin ser perjudiciales para nuestro organismo, es decir, alimentos conocidos por todos con esta magnífica característica. Algunas de estas alternativas son:

  • Té con limón. La teína produce efectos similares al de la cafeína del café. Si a ello se le añade el efecto del limón natural (el cual tiene muchos antioxidantes y vitamina C), conseguimos la combinación perfecta.
  • Chocolate negro con miel y canela. A pesar de, como el café, no recomendarse en exceso, una sola taza consigue que se empiece el día con muchísima energía. El chocolate negro tiene efecto vigorizante, el cual se potencia con la canela y se le añaden todas las propiedades antibióticas y edulcorantes de la miel.
  • Smoothies. Se trata de licuados de frutas y verduras, y combinando distintas (incluso con pulpa o cáscara) conseguimos un gran aporte energético y vitamínico que ayuda a afrontar mejor esos días de estudio más densos.

Conociendo las alternativas al café, podemos deducir cuál es la clave para un sustituto sano de la cafeína y que nos ayude a concentrarnos y estar despiertos: una bebida que sea nutritiva, que aporte energía y que sus efectos no sean dañinos. Estas alternativas pueden modificarse para encontrar la combinación que funcione mejor a cada persona, pero hay que tener claro que no deben sustituirse nunca por bebidas procesadas con gran cantidad de azúcares o aquellas conocidas como «bebidas energéticas», las cuales tienen unos efectos secundarios muy perjudiciales para el organismo.

Consejos para mantener la concentración

Una vez tomamos la taza de café u otra alternativa a ella, ¿podemos estudiar, conservar la concentración y retener la información?. Aún más importante que el café u otra bebida, son la voluntad de estudiar y la actitud que tenemos ante ello. Por eso, para mantener la concentración durante el estudio, debemos:

  • Dormir las horas necesarias. Estamos acostumbrados a escuchar que hay que dormir 8 horas diarias, pero lo importante es poder equilibrar nuestra balanza personal, dentro de unos límites lógicos. Es decir, es cierto que lo habitual es dormir 7-8 horas, pero algunas personas tienen suficiente con 6 horas y después media hora de siesta, y otras personas necesitan 9 horas diarias de sueño. Lo esencial es conseguir no estar cansados durante el día e intentar no tomar más café del recomendado.
  • Liberar el exceso de energía. La ansiedad o tensión son grandes enemigos del estudio y la capacidad de concentración por lo que, si tomamos más cafeína de la recomendada o si estamos alterados, lo mejor es hacer algún deporte tranquilo, ejercicios relajantes o dar un paseo.
  • No generar necesidades, sino momentos. Si se tiene la necesidad de tomar una taza de café urgentemente, no lo hagas automáticamente. Es decir, establece un ambiente correcto y relajante para disfrutar de dicho café. Puedes, por ejemplo, tomarlo con amigos en un descanso del estudio donde hablar de otras cosas diferentes al estudio, o a solas en un banco de un parque leyendo un libro.
  • Planificar. Una de las cosas que más estrés genera durante el estudio, es no llegar a los objetivos marcados o que se acumulen y se retrase el estudio. Para que no ocurra, lo mejor es planificar el tiempo de estudio, es decir, marcar objetivos diarios y asignar recompensas para cuando se cumplan. 

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