Las fracturas de la escápula son poco frecuentes (0,4-1% de todas las fracturas), porque esta está rodeada de mucha masa muscular y en una zona posterior, haciendo falta mecanismos de alta energía para lesionarla, (siendo por tanto más frecuente en politraumatizados). Dentro de los traumatismos de la cintura escapular son solo el 3-5%.

 

Clasificación

Nos servirá para elegir la actitud terapéutica a seguir.

  • Cuerpo. Todo lo que no sea apófisis ni ángulo. Sería la diáfisis del hueso. Muy poco frecuentes.
  • Apófisis.
    • Acromion. No se desplaza fácilmentre.
    • Coracoides. Aquí se inserta la porción corta del bíceps y el coracobraquial, que traccionan de ella. Por tanto, si hay una fractura, lo más probable es que se produzca desplazamiento.
    • Espina escapular. No es más que la base del acromion y delimita la fosa supraespinosa y la fosa infraespinosa.

El acromion no se va a desplazar fácilmente en las fracturas, porque no tiene inserciones musculares, solo el deltoide y el trapecio, que lo recubren por encima.

  • Ángulo supero-externo. Son difíciles de ver en la radiografía.
    • Cuello.
    • Glena.
En general, las fracturas de cuerpo son menos problemáticas que las que ocurren en apófisis y otras superficies articulares, requiriendo estas últimas reducciones anatómicas.

 

Diagnóstico

Es un traumatismo importante, una de las causas puede ser la caída de un ciclista. La clínica es dolor en la zona de la escápula o en la articulación. El diagnóstico es radiográfico y en los casos que tengamos duda para la actitud terapéutica, hacemos un TC.

Tratamiento

En la fractura del cuerpo, el tratamiento suele ser siempre conservador, aunque tenga un cierto desplazamiento porque se tolera bastante bien ya que está tapado por músculos. La cirugía se deja para las personas que sean muy delgadas y tengan gran cantidad de masa muscular, porque puede haber un problema funcional o estético.

El tratamiento conservador incluye:

  • Charpa (cabestrillo) durante 15 días.
  • AINEs para el dolor.
  • Rehabilitación.

Las fracturas del acromion y de la espina llevan el mismo tratamiento que las de cuerpo, pero en la coracoides, sobre todo cuando se desplaza hacia abajo, hay que reducirla y atornillarla quirúrgicamente, para ello se hace una pequeña incisión sobre el coracoides (más medial a la cabeza del humero, se mete el dedo y se tocamos un bultito). Es fácil palpar la coracoides en personas delgadas y con poca musculatura.

Las fracturas del ángulo supero-externo son las peores (siempre todas las fracturas articulares son las peores). Incluso las fracturas del cuello (aunque no sea articulación, si posiciona la articulación, por lo tanto si son más graves que las del cuerpo), predispone a la luxación al dejar el humero más expuesto posteriormente. El tratamiento también es conservador (una chapa un par de semanas con cabestrillo y antiinflamatorios). El tratamiento quirúrgico solo cuando está desplazada o cuando se asocia a una fractura de clavícula, que es lo que se conoce como hombro flotante, porque el hombro no tiene conexión con el esqueleto axial.

Fracturas de la cavidad glenoidea, el tratamiento es el mismo. Las articulares hay que reducirlas todas anatómicamente. Si es pequeña y no hay peligro de que la articulación se salga, entonces la trataremos conservadoramente, sobre todo si es una persona mayor. Si no, el tratamiento será quirúrgico. Como en todas las fracturas,las fracturas de la diáfisis toleran mucho más desplazamiento que las articulares.